Cuentos de Smorgasbord – Diana de Sally Cronin – Traducción de Olga Nunez Miret

I have been considering having some of my books translated into Spanish for some time and luckily the supportive Olga Nunez Miret is an excellent person to take on the job in her role as professional translator. This story is from What’s in a Name and if all things go to plan it will be included in a Spanish anthology in aid of victims of Domestic Violence.

Olga will be working on Tales from the Garden in the near future and I look forward to sharing the book to those living in Spanish speaking countries.

Me disculpo por mi español

Espero que disfruten la historia de Diana

DIANA de Sally Cronin

Diana Grace era la única hija de unos padres mayores que se vieron sorprendidos muy agradablemente cuando descubrieron que después de quince años de casados un bebé estaba por fin de camino. Su padre era profesor de música y su madre psiquiatra y Diana había crecido en un hogar repleto de amor y risas.

No queriendo que su niña fuera la típica hija única, sus padres se aseguraron de que entendiera que los éxitos y el dinero solo se consiguen gracias al trabajo duro. Diana había empezado repartiendo periódicos de niña y de ahí pasó a trabajar en una panadería del barrio como aprendiz de vendedora mientras estudiaba en el instituto y luego en la universidad. A pesar de que la situación económica de sus padres era acomodada, insistieron en que contribuyera una parte de su paga para su mantenimiento y ella estaba orgullosa de darles esas pocas libras cada semana.

Ser una chica lista y extrovertida le abrió muchas puertas a Diana y, después de licenciarse en Filología inglesa, le ofrecieron un trabajo de asistente del director de una enorme librería en Oxford. Eso la llevó a mudarse de casa de sus padres a una casa compartida con tres chicas jóvenes que, como ella, empezaban sus vidas profesionales lejos de casa.

Los dos años siguientes pasaron rápidamente para Diana, mientras ella disfrutaba de su trabajo y también de una vida social ajetreada con el grupo de amigos íntimos que se había creado a su alrededor. Siguió yendo a visitar a sus padres por lo menos una vez al mes y ellos la vieron convertirse en una vibrante y bella mujer.

Un buen día Diana levantó la mirada del mostrador donde estaba comprobando una partida de libros nuevos y se encontró mirándole a la cara a un hombre muy atractivo. Alto, pelo oscuro que caía con gracia natural sobre su amplia frente, con unos labios gruesos y sonrientes, y un hoyuelo en su firme barbilla.

Se dio cuenta de que se lo había quedado mirando fijamente y recobró la compostura con rapidez.

—Buenos días, ¿puedo ayudarle en algo? —Diana colocó las manos delante de ella en el mostrador, de forma profesional, o al menos eso esperaba.

—Hola. Busco una copia de Grandes esperanzas para el cumpleaños de mi sobrino. ¿Tienen una edición reciente en stock?

Como si se hubiese dado cuenta de su turbación, el hombre inclinó la cabeza hacia un lado y la miró directamente a los ojos.

El romance que siguió podría describirse como un torbellino, ya que Diana se vio arrastrada por una pasión y una certeza que solo había conocido en los libros. En tan solo seis semanas lo llevó a su casa a conocer a sus padres y tres meses después se casaron en una iglesia que estaba a tan solo un corto paseo de la casa de sus padres. Se convirtió en la señora de Simon Forester y se pasó mucho tiempo repitiendo su nuevo nombre varias veces al día para que no se le olvidase su buena suerte.

Simon era banquero de inversiones y trabajaba en Londres. Ya tenía un piso en la zona de los Docklands y, después de la boda, Diana se trasladó allí con sus numerosas cajas de libros, su música y los regalos de boda. En un éxtasis de felicidad, y a pesar de tener que separarse de sus mejores amigos, se puso a buscar trabajo y encontró una librería en Holborn que necesitaba una encargada.

El torbellino no se detuvo ya que la vida social que el trabajo de Simon conllevaba era rápida y adictiva. Adoraba a su guapo marido y en secreto disfrutaba de las miradas que las otras mujeres les dirigían cuando entraban en una habitación. Si alguna queja tenía Diana, muy menor, era que sus padres nunca parecieron tomarle afecto a Simon. Cuando iban a visitarlos, un fin de semana o en alguna ocasión especial, siempre había tensiones que la preocupaban.

Fue justamente después de su tercer aniversario de bodas cuando apareció una grieta en su matrimonio. Diana pensó que su cena de celebración sería el momento más apropiado para contarle a Simon que iban a tener un bebé y que estaba embarazada de dos meses.

Él depositó su copa de vino, muy cuidadosamente, sobre el blanco mantel y posó sus fríos ojos sobre su cara, excitada y radiante.

—¿Cómo dejaste que pasara eso? —le escupió, mientras ella se quedaba boquiabierta ante su reacción.

Tiró la servilleta bruscamente sobre la mesa y llamó al camarero, exigiéndole la cuenta. Agarrándola del brazo con excesiva fuerza, la obligó a salir a marcha ligera del restaurante hacia su coche.

Un silencio gélido descendió sobre su matrimonio, con Simon trabajando muchas horas y negándose rotundamente a hablar del bebé. Al final, desesperada, Diana lo arrinconó en una ocasión en que llegó a altas horas de la mañana, claramente bebido, y le preguntó qué quería que hiciera.

Tras un momento de silencio, él se giró hacia ella y por un instante Diana entrevió el destello de su sonrisa de siempre, pero sin nada de su encanto.
…………………………………………………………….

Diana estaba tumbada sobre la cama y el dolor le irradiaba desde la pierna por todo el cuerpo hasta unirse a su pulsátil dolor de cabeza. Podía oír sollozos y alguien le estaba estrujando la mano que colgaba sin fuerzas a su costado. Cuando sus párpados se abrieron sintió como un aliento caliente subía por su brazo hasta su cuello y se acercaba a su oído.

—Si dices una sola palabra, me aseguraré de terminar el trabajo la próxima vez —. A ella la hizo estremecer la amenaza que se desprendía de su voz—. Te mareaste y te caíste escaleras abajo delante del piso, ¿te enteras, idiota de mierda?

Aterrorizada, Diana forcejeó, intentando liberar su brazo de su agarre y entonces sonó otra voz desde el pie de la cama.

—Es hora de que deje que su esposa descanse, Sr. Forrester y usted también tiene aspecto de necesitar dormir un poco— el tono decidido de la enfermera dejaba claro que eso no era una petición y Simon se levantó y le dio unas palmaditas en el brazo a Diana.

—Muy bien, querida. Nos vemos por la mañana —. Él se giró hacia la enfermera y le dedicó la mejor de sus sonrisas—. Cuide de ellos por mí, enfermera. Lo son todo para mí—. Con eso, pasó rozando junto a la enfermera y salió de la sala.

La enfermera se dirigió a la cabecera de la cama y apoyó una mano amable sobre el hombro de Diana.

—Tienes muchos morados y una conmoción pero por suerte caíste de lado. Tienes la barriga magullada, pero el bebé está bien y es muy fuerte, así que intenta no preocuparte—. Mientras seguía con sus comprobaciones, la enfermera miró a Diana a la cara, llena de moretones —. Sabes que si necesitas ayuda de cualquier tipo hay personas a las que podemos llamar —se quedó callada un segundo —. Has sufrido una caída muy desagradable y no sería bueno para ti o para tu bebé si eso volviese a pasar.

Colocó el botón de llamada en la mano de Diana y, satisfecha al haber hecho todo lo que podía, de momento, se dirigió al otro extremo de la sala para hablar con el médico. El analgésico le estaba empezando a hacer efecto, y aunque algo adormilada, Diana sabía que este era el momento para pensar y actuar con claridad. No era solo ella quien necesitaba protección sino también su niño por nacer. Nunca antes en su vida había sentido ira pero ahora se dio cuenta de que la opresión en su pecho y cabeza no eran tan solo resultado del empujón escaleras abajo que le había dado Simon delante de su piso. Era una necesidad profundamente arraigada e instintiva de proteger a su niño que aún no había nacido.

A la mañana siguiente, después de que los llamara por la noche la enfermera encargada de la sala, los padres de Diana estaban sentados al lado de su cama, cogiéndole las manos y hablando en voz baja. La puerta de la sala se abrió de golpe y Simon marchó dando zancadas por el suelo de mármol con un ramo de rosas rojas y dedicándoles sonrisas a las enfermeras al pasar. Miró hacia adelante y al ver a los padres de Diana la sonrisa se le congeló en los labios.

Al acercarse, notó que un hombre que había estado ligeramente oculto por las cortinas se dirigía al pie de la cama de Diana. Simon miró de refilón a su esposa, que estaba sentada apoyándose en la almohada, y se enfrentó a una frialdad y firmeza que no había visto nunca antes en la cara de su hasta entonces dócil mujer.

Oyó unos pasos que se acercaban resueltamente a su espalda y las rosas cayeron al suelo cuando le agarraron violentamente por los brazos y se los sujetaron por detrás.

Forcejeando con sus aprehensores se giró para confrontar al hombre de gesto serio frente a él.

—Simon Forester. Le arresto…

©SallyCronin 2016

Translated by Olga Nunez Miret

Olga Núñez Miret is a doctor, a psychiatrist, a student (of American Literature, with a Doctorate and all to prove the point, of Criminology, and of books and people in general), she writes, translates (English-Spanish and vice-versa) and although born in Barcelona, Spain, has lived in the UK for many years. She’s always loved books and is thrilled at the prospect of helping good stories reach more readers all around the world. She publishes a bilingual blog (http://www.authortranslatorolga.com ) where she shares book reviews, advice, talks about books (hers and others) and about things she discovers and enjoys.

Olga has translated her own books into Spanish of course and she has also translated some excellent Spanish books into English and you can find out more here. http://www.authortranslatorolga.com/translationstraducciones/

Books in Spanish or English by Olga Nunez Miret

To buy her books and to reach Olga through social media here are her links

Amazon –https://www.amazon.com/author/olganm
Goodreads –http://www.goodreads.com/author/show/6562510.Olga_N_ez_Miret

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Gracias por tu visita. Espero que hayas disfrutado la historia.

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13 thoughts on “Cuentos de Smorgasbord – Diana de Sally Cronin – Traducción de Olga Nunez Miret

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